Hermosos, puros, brillantes. Los diamantes de la colección Recarlo son muchos, y su resplandeciente elegancia recuerda el esplendor inmaculado de las estepas nevadas que dibujan Rusia de una parte a otra de los Urales.

Y es precisamente de la tierra de los zares de donde llegan los diamantes con la firma de Recarlo, cada uno de ellos extraordinario, ya que son cuidadosamente seleccionados de acuerdo con el criterio de las 4 C: color, clarity, carat, cut (color, claridad, quilates, corte).

Precisamente el color es uno de los factores determinantes para definir el valor de estas espléndidas joyas, cuyo espectro va desde la Z, que distingue al amarillo pajizo intenso, hasta la D del blanco excepcional que caracteriza las piedras de mayor valor. En medio hay 23 tonos diferentes de carácter y belleza.

Otro rasgo distintivo de nuestras gemas es la pureza, es decir, la ausencia de imperfecciones que comprometan su transparencia. Los diamantes Recarlo carecen de cualquier tipo de inclusión perceptible a simple vista, esto permite que la luz se filtre perfectamente, lo que transmite y maximiza el brillo de la más preciosa entre las piedras cortadas por los más hábiles tallistas.

El peso en quilates, otro elemento que determina el valor del diamante, hace referencia al peso de estas encantadoras gemas. Cada quilate equivale a 0,20 gramos, y Recarlo propone creaciones cuyo peso en quilates varía desde las gemas más delicadas hasta los 3 quilates de las joyas más preciosas, que no obstante no afectan a su elegancia ni a la limpieza de sus formas.

Por último, es precisamente el corte, o «cut», el elemento que mejor nos habla de la sapiencia de los tallistas, verdaderos maestros en la elaboración de las piedras preciosas más valiosas según los cánones del corte ideal.  Cada faceta está pensada y trabajada con el único propósito de reflejar y refractar la luz de la mejor manera. Un auténtico arte que tiene el indudable mérito de crear un aura de energía mágica en torno al diamante.

Todas estas características extraordinarias se indican en el certificado gemológico que Recarlo adjunta, en forma de microfilm, a todas las joyas en las que se engasta un diamante con un peso en quilates superior a 0,14.